Yo me quedo en casa

Entrevista a la cineasta argentina María Alché, directora de 'Familia sumergida'.

Conversamos con ella en el marco del 23 Festival de Cine de Lima

Publicado: 2019-08-28
María Alché (1983), actriz y directora de cine argentina, quedó registrada en nuestra memoria desde que la vimos en La niña santa (2004), película de la consagrada Lucrecia Martel. Tras ello, consolidó una carrera como actriz de cine y televisión, con un par de decenas de títulos en su haber, a la par de estudiar dirección cinematográfica y pasar a la realización de sus propios cortometrajes, seleccionados en importantes competencias. Fue así que en el marco del 23 Festival de Cine de Lima asistimos con expectativa a su por ella escrito y dirigido primer largometraje, Familia sumergida (2018), un más que auspicioso debut que en el festival ganó el premio al Mejor Guión, amén de otros reconocimientos internacionales como el del premio Horizontes Latinos del Festival de San Sebastián. En inmejorable compañía de su hija Greta, conocimos a María durante su visita a Lima y conversamos con ella sobre su visión de los temas de Familia sumergida, el trabajo con su protagonista Mercedes Morán y el camino hacia su ópera prima. La entrevista es de Luis Vélez y las fotografías, de
Victoria Larco.



Sinopsis: Es verano en la ciudad de Buenos Aires, vacía y calurosa. La hermana de Marcela acaba de morir, y ella hace su duelo, mientras debe enfrentarse a desarmar esa casa. Un joven amigo de su hija aparece en su vida dispuesto a ayudarla, y su presencia da lugar a viajes y aventuras juntos. En sus confusos días, se entrecruzan personas y conversaciones de otro tiempo que la interpelan, mientras la inminencia de su vida cotidiana la acecha.

María, gracias por tu tiempo, bienvenida al Perú. Además en tan grata compañía de tu niña.
Es su primer viaje.
Y su primer festival de cine. Que no sea el último.
Aunque durante el embarazo ya estuvo en festivales.

Fotografía: Victoria Larco


Ya que hablamos de la familia, está la resiliencia, que es el tema que abordas en "Familia sumergida": ¿cuál es tu visión de la resiliencia y cómo tratarla cinematográficamente?
Me gusta que hayas usado esa palabra porque nunca nadie me la había dicho en esos términos. Me parece que es tal cual, tiene que ver con eso, con el seguir, y el seguir no necesariamente tiene que ser una superación dialéctica como “trabajo sobre esto, se terminó, y ahora doy otro paso”, sino que me parece es un constante volver hacia atrás en el pensamiento, para seguir hacia adelante. No recuerdo si eran los Incas que tenían una imagen para representar el tiempo, que era alguien remando y no ve lo que hay hacia el futuro sino que mira hacia el pasado en ese avanzar. Porque a veces pensamos en solo mirar hacia el futuro y en realidad me parece que el futuro se construye con todo lo que hay hacia el pasado. Se camina como ciego hacia el futuro, en ese umbral de lo que se va armando sin saber muy bien qué es.

Fotografía: Victoria Larco


En la película es justamente un aspecto diferenciador en ese sentido. Hay un umbral que en un momento se cruza, que el personaje de Mercedes Morán cruza, y la conecta con su pasado, con sus parientes, justamente para afrontar el futuro. Hay una aparición fantasmal, que puede ser metafísica, onírica o básicamente una alegoría. ¿Cómo la describirías tú?
Dentro de las palabras que dijiste me gusta “metafísica”. Entrar en contacto con la muerte de un otro tan cercano nos hace pensar en nuestra propia muerte, y ese conectarse con la propia muerte parece lo más metafísico del ser humano, esa pregunta por lo que está más allá de la física del universo, en qué nos vamos a convertir. Creo que por más que uno no sea religioso, sea ateo, siempre hay una pregunta por esa eterna dicotomía de carne y espíritu. La carne que uno ve perecer y el espíritu, a dónde es que va. ¿Será que las almas van a un lugar, pasan por las aguas del Leteo, olvidan, volverán de otra forma? ¿Será que convivimos con los espíritus de los nos precedieron? Un poco la película trata de dar cuenta de esa combinación, del cotidiano de una persona y el lidiar con los mil tedios que tiene la realidad, cosas absurdas que hay que hacer y ocuparse de - la materia - y a su vez esta dimensión espiritual de la cual también nos tenemos que ocupar y es un mundo enorme. El cine da la posibilidad de representar una pintura de ese momento, sin pensar tanto en la idea de principio o fin, sino en un estado mental o un estado espiritual, como el que está atravesando la protagonista.

"Familia sumergida", de María Alché (2018)


Además, el tránsito afectivo de Marcela, la protagonista. ¿Quiénes son sus amores ahora? ¿A quién olvidar? ¿A quién recordar? Se encuentra en psiquis alterada, sin embargo, el salir adelante, como parte de esta resiliencia, la motiva, y tiene a la familia alrededor. De pronto, lo de "Familia sumergida" como título está ahí muy bien colocado. Están los hijos muy afectados, muy conmovidos por la partida de la hermana de Marcela.
Sí, sumergidos en el sentido de movimientos reflejos. Si vos como hijo ves a tu madre muy afectada por alguna muerte de manera directa, todos los que la rodean de manera indirecta también se afectan y hay como una palabra: reabsorción. Como si de esa persona que se va, ese agujero que genera, fuera absorbido de distintas maneras por las distintas personas que rodean a esa muerte.
Hablemos de Mercedes Morán. Es una presencia fuerte. Su sola aparición no es solo un plus en la película, ella es la guía, el eje.
Mercedes Morán es una mujer bellísima, hipnótica, que tiene algo con la cámara que es fuertísimo, y también en la realidad es una mujer muy seductora. Además es una mujer muy inteligente, ella como persona. Me parece que es una mujer que sabe vivir su vida bien y es muy interesante conversar con ella. Yo la quiero mucho. Estoy muy agradecida con ella por haberse entregado a esta película con tanto amor y confiando en probar a una directora que no había hecho ninguna película, como yo; en actores también muy jóvenes que le venían a proponer un lenguaje. Ella se sumaba y en ese sentido son interesantes las personas que tienen un bagaje de experiencia muy grande y elijen ponerlo al servicio de proyectos en el que de alguna manera se sentirán interpelados, más en riesgo.

Mercedes Morán en "Familia sumergida", de María Alché (2018)


Has tenido toda una carrera delante de las cámaras pero tengo la intuición de que siempre tuviste curiosidad por saber qué pasaba detrás, aprender en el mismo campo, además del hecho de que estudiante dirección cinematográfica. Dirigiste cortometrajes como "Noelia" y "Gulliver" y el cortometraje puede ser el puente a cruzar para llegar al largo. ¿Qué te motivó a dar el salto al largometraje, a dirigir tu ópera prima?
Es un poco azaroso también. Tenía la fantasía de hacer una película pero lo veía como algo difícil. Había hecho este cortometraje Noelia que estuvo circulando por distintos lugares y algunos productores me iban preguntando si tenía la idea de escribir algún largo. La idea de que haya personas interesadas también me hizo pensar en esa posibilidad porque encarar un largometraje necesita de productores y, bueno, apareció Bárbara Francisco que me dijo: “me gustó mucho tu corto, ¿tenés alguna idea de película?”, y ya las ideas que tenía cobraron un entusiasmo mayor dado que había un equipo para empezar.

"Noelia", de María Alché (2012) (filmstofestivals.com)


Hay más de una observación referida a la influencia que tuvo en ti Lucrecia Martel, pero además has trabajado como actriz con otros varios directores y directoras. Te debes haber alimentado de esas influencias. ¿Qué es más bien lo que consideras tu propia voz? ¿En dónde está el secreto de tu propia voz?
Eso es algo que tienen que decir los que me vean. Creo que humildemente trato de hacer las cosas que en distintos momentos me van motivando y trato de que eso tenga relación con los demás. Lo de la voz como una definición me parece que es algo que quizás viene con el tiempo en perspectiva, y quizás es algo que se puede nombrar desde afuera. Estaría difícil para mí decir “mi voz habla de esto”. Son categorizaciones que por fuera tienen más la posibilidad de ser.

Fotografía: Victoria Larco


En esta competencia del Festival de Lima hay un número considerable de óperas primas, además óperas primas dirigidas por mujeres. ¿Qué te parece este estado del cine en Latinoamérica, en el que cada vez más cine se hace por mujeres jóvenes?
Por supuesto que uno celebra eso, que haya más películas dirigidas por mujeres. Sería también alegre encontrarse con la noticia de que mujeres puedan estar haciendo su segunda, tercera, cuarta película. Me alegraría saber que no sólo hay óperas primas y que se van profundizando los lenguajes, que no sea sólo la categoría “porque es mujer, ya está”, sino que existan preguntas, diversidad, discusión. Es una construcción que va a llevar su tiempo. Si uno revisa la historia del cine son mayormente hombres, pero ahora vi que Cahiers sacó un dossier de todas directoras mujeres, y son directoras que uno conoce menos, que no son como parte del canon que uno estudia. Ahora estamos en un momento en el mundo en el que en distintas disciplinas se está revisando ese canon y viendo qué se encuentra en los intersticios hechos por mujeres y me parece bien. Ahora vendrán otras voces y pienso lo mismo que generaciones que ya crecen con otra construcción en la que ni siquiera se nombre “mujeres y varones”, que ya no sea tan importante ser mujer o ser hombre y lo de género esté más desdibujado. Pero eso es para el futuro.
Y así será. Muchas gracias, María.
Gracias a ti

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Sala 18

Las vicisitudes de ver cine en el Perú.