el momento del ego

22FCL: Entrevista a Cristina Gallego, codirectora de "Pájaros de verano".

«Más que sobre el inicio del narcotráfico, "Pájaros de verano" es una película sobre la corrupción, la forma en la que se corrompe una familia y se destruyen las tradiciones a partir de la llegada del capitalismo salvaje.»

Publicado: 2018-08-13

La dupla colombiana de cineastas conformada por Cristina Gallego y Ciro Guerra tiene una historia previa con el Festival de Cine de Lima con Los viajes del viento (2009) y El abrazo de la serpiente (2015). Ambas son creaciones conjuntas, con Guerra como director y Gallego como productora. El abrazo de la serpiente fue la ganadora del premio a mejor película de ficción en la edición de 2015 antes de su nominación al Oscar a película de habla no inglesa. Este año volvieron, ahora como codirectores, con Pájaros de verano, en opinión nuestra, para ubicar este filme, junto a El abrazo de la serpiente, en una lista de clásicos contemporáneos del cine latinoamericano. 

Sinopsis: En los años de la bonanza marimbera, época de derroche y violencia en la que en Colombia se empezó a traficar marihuana, Rapayet y su familia, indígenas de la zona, se ven involucrados en una guerra por el control del negocio que termina destruyendo sus vidas y su cultura.

Por esta película, Gallego y Guerra obtuvieron el Premio del Jurado a la Mejor Dirección en el festival "por la construcción sólida y potente que narra con una mirada un momento histórico determinante para la actualidad y genera momentos visuales y sonoros que se fijan en la memoria". Tuvimos la oportunidad de conversar con Cristina Gallego.

La entrevista estuvo a cargo de Luis Vélez y fue llevada a cabo el 6/8/2018. Las fotografías de la misma son de autoría de Bárbara Portella Meiggs .

Fotografía: Bárbara Portella Meiggs


Bienvenida a Lima, Cristina. Felicitaciones por "Pájaros de verano", sé que está recién estrenadita en Colombia. ¿Cómo les ha ido?
Sí, se estrenó el jueves. Estamos cerrado el primer fin de semana. Nos ha ido muy bien.
Soy admirador del trabajo tuyo y de Ciro Guerra. Conocimos aquí el trabajo vuestro gracias a "Los viajes del viento", que estuvo también en el festival. Tú y Ciro trabajan juntos desde fines de los años noventa con Ciudad Lunar Producciones, pero además tú trabajas con Ciudad Lunar otras producciones que no son las dirigidas por Ciro. ¿Cuál es la diferencia entre trabajar con él y trabajar con otros directores?

La diferencia principal es que Ciro y yo en principio somos socios de Ciudad Lunar, los dos, y lo otro es que fuimos pareja durante mucho tiempo, entonces teníamos una suerte de creación in-house, obviamente en la que yo metía mucho más la cuchara que con cualquier otro director. Eso creo que es principalmente. Nos hemos pensado y visto lo que hacemos y el tipo de películas que hacemos como una apuesta más de vida. Cuando trabajo con otros directores tomo un poco de distancia, pues cada quien necesita crear, y esa distancia nunca existió con Ciro. Siempre hacíamos las cosas juntos, nos íbamos a investigar, nos metíamos.... Por ejemplo, para hacer Los viajes del viento hicimos todo un camino de investigación y financiación paralelo, toda esta búsqueda de historias y locaciones, todo eso lo hacíamos juntos. La dupla, la forma de creación, siempre fue proceso que era muy difícil de distinguir. Digamos, estaba titulado en un crédito, pero entre los dos era muy difícil de definir qué hacía quien.

Ciudad Lunar incluso está teniendo acá el festival una presencia adicional con "Rubén Blades Is Not My Name" y es probablemente una de las productoras más importantes de Colombia; pero igual siempre va a existir un reto que atraviesa a toda producción. Desde "La sombra del caminante", que fue realizada con un presupuesto mínimo, hasta una película de alto presupuesto como "Pájaros de verano". ¿Cuál piensas como ese reto permanente, al margen de la forma de producción o los presupuestos?

Yo pienso que en la producción la diferencia o la marca de Ciudad Lunar está en pensar que nosotros no hacemos, a mí no me interesa, el proceso industrial; me interesa el proceso artesanal, me interesa el cuidado de cada película una a una, y en ese cuidado cada película tiene un público, una forma de financiación. Cada una es un ente que debe ser armónico con ella misma y con su propia forma de ser y de financiarse y de proyectarse. Me interesan los procesos uno a uno.

"Cristina Gallego: Nacida en Bogotá en 1978, se graduó de la Escuela de Cine de la Universidad Nacional. En 2001, creó la compañía Ciudad Lunar junto con Ciro Guerra, produciendo sus filmes "La sombra del caminante", "Los viajes del viento" y "El abrazo de la serpiente". También trabajó como productora para directores como Pedro Aguilera, Abner Benaim y Annemarie Jacir. Enseña en varias escuelas de cine y ha sido invitada como oradora en las Naciones Unidas en Ginebra." - Festival de Cine de Lima.
Específicamente hablando de "El abrazo de la serpiente" y "Pájaros de verano", películas que han requerido de un internamiento en comunidades, salir bastante fuera de la ciudad, ¿qué diferencias encuentras en cuanto a sus recursos de producción?

El abrazo de la serpiente es una película de un muy bajo presupuesto para lo que necesitaba la película. Es una película que trabajamos supremamente apretados. Si bien el presupuesto de la película era 1.4 millones de dólares, el de Los viajes fue 1.2, pero fue diez años antes y estábamos en lugares accesibles, no estábamos en la selva. Entre El abrazo y Pájaros las diferencias de producción son enormes porque en El abrazo estábamos absolutamente reducidos, contenidos, trabajando con dos personajes en un río, pero con un equipo contenido, y en Pájaros estábamos trabajando, en equipo técnico, con ochenta personas. Es una película coral, la familia son cinco miembros, más los antagonistas, más toda la familia de Aníbal y el pupilo. Digamos que es una película desbordada en casting, tuvo dos mil extras, está llena de efectos especiales, mientras que con El abrazo hacíamos efectos en cámara para que el río se viera más peligroso de lo que era. A nivel de producción eran completamente diferentes las películas.

David Gallego es vuestro director de fotografía y ustedes trabajan en Super 35, lo cual es un mérito absoluto, para nosotros es deslumbrante. De hecho, el último largometraje que se ha registrado en fílmico aquí en Perú probablemente se haya hecho hace tres años, luego no se han realizado películas en fílmico. ¿Por qué el fílmico, además de la belleza que es obvia?

El fílmico es la forma en la que nosotros aprendimos a hacer cine, pero además hicimos pruebas, por ejemplo para El abrazo, que estaba tan difícil de financiación, para llegar a la fotografía que queríamos y las pruebas digitales no nos daban la realidad que queríamos contar. Yo pienso que es diferente trabajar en un estudio o en locaciones de cosas controladas que querer traspasar las épocas, los lugares. Creo que Lynch, que defendió tanto el video, luego dijo que el celuloide es físico, el celuloide llora, el celuloide se siente y eso no lo sientes en digital. Hemos visto durante toda esta década “el final del cine” y pues cuando uno ve las películas que realmente destacan en los premios en gran parte son hechas en cine. Cuando llegó el cine pensaron que era el fin de la fotografía, cuando salieron las cámaras digitales se pensó también que era el fin de la fotografía en papel y yo creo que esas cosas no son así. El papel, la textura, el ASA, el grano… Rápidamente llegó lo vintage a retomar la moda y a volverse a apropiar de los elementos físicos, del acetato y lo que se supone que ya habíamos dejado atrás hace quince años. Mi hijo que es de la generación digital pone un acetato y me dice que es otro el sonido. Claramente es otro el sonido.

NILBIO TORRES COMO EL JOVEN KARAMAKATE EN "EL ABRAZO DE LA SERPIENTE" (2015)

En el caso de "Pájaros de verano" tú eres la aportante de la idea para la película. Además de ello es la primera vez que diriges formalmente. A nivel de una codireccón con Ciro Guerra, ¿cuál dirías que ha sido tu aporte y cuál el aporte de él?
Yo creo que hemos hecho en particular estas dos últimas películas desde el encuentro y el desencuentro de las visiones. Son películas que hablan justamente del encuentro y del conflicto, también entre lo real y lo intuitivo, películas que navegan entre lo tradicional y el capitalismo salvaje, y eso tradicional nuestro está muy ligado a lo indígena, pero también a ese manejo de la intuición. Hemos podido construir este par de películas en específico teniendo visiones súper diferentes, uno más de un lado y el otro más del otro. Con Pájaros de verano mi firma como directora es absolutamente clara porque ese lado intuitivo está del lado de los personajes y de esta matrona y de los personajes femeninos, y eso es obvio, pero también fue así en El abrazo; o sea, para mí Karamakate era un personaje absolutamente femenino, conectado con todo, conectado con el sonido del silencio, conectado con la opresión, conectado con el duelo, conectado con los sueños, y creo que es en ese mundo en el que navegamos y que podemos crear juntos. Vemos cosas completamente diferentes, Ciro es una persona muy estructurada, formal, y yo soy un poco más del otro lado.

"PÁJAROS DE VERANO", DE CRISTINA GALLEGO Y CIRO GUERRA (2018)

"Pájaros de verano" incorpora una aproximación al cine gansteril que tiene tantas referencias en el cine clásico americano; recordamos "The Godfather", "Scarface". Hay una narración épica desde esta división en capítulos que son los "cantos". ¿Cómo surgió esta idea de la aproximación al cine gansteril?
Era la inquietud de hacer esta película contada desde el género y más que la de contarla desde el género, era la de conocer esta realidad y sorprendernos con la idea de que esto no hubiera sido contado y de ver la forma en la que esta gente se relaciona, y los códigos de conducta que sucedieron, a partir de los cuales muchas familias se extinguieron. Conocer esto y conocer el mundo Wayúu, que es un mundo que se parece mucho al cine de gánsters, o sea como una gran película de gánsters no contada, con todos sus códigos de comportamiento de honor, con las figuras; o sea, la figura del palabrero como la del consigliere es una cosa fantástica. Es un lugar fantástico para desarrollar ese mundo. Lo que no nos esperábamos era lo difícil que es vivir y trabajar dentro de este mundo.

"PÁJAROS DE VERANO", DE CRISTINA GALLEGO Y CIRO GUERRA (2018)


Y también está el retrato etnográfico que de alguna manera vincula a esta película con el espíritu de "El abrazo de la serpiente", donde el hombre blanco llega a llevarse la planta sagrada y el canto de los Coihuanos, de los que Karamakate es el último guardián; sobre todo por esta idea del mal de occidente gangrenando, carcomiendo, un pueblo originario; el mal del dinero. En "Pájaros de verano", conforme avanzan los cantos, puedo apreciar más y más oro, joyas, elementos dorados, el dinero va corrompiendo; es como también el origen del mal de occidente en el siglo XX. ¿Fue esa la intención?
Sí, realmente más que sobre el inicio del narcotráfico, es una película sobre la corrupción, la forma en la que se corrompe una familia y se destruyen las tradiciones a partir de la llegada del capitalismo salvaje. Pero el capitalismo salvaje en forma de cómo corrompe el poder, cómo corrompe más que el dinero, accesorio que llega cuando llega sin motivo y sin para qué, y cómo se corrompe una sociedad a partir de esto; sin embargo, la gran paradoja de todo este tema es que esto sucede en una sociedad Wayúu tradicional y absolutamente capitalista, que es realmente el mundo paradójico en el que se mueven y es lo que me hace reflexionar y conectar esto con la esencia del hombre, porque en la esencia del ser humano, la forma que se construyen las sociedades es a partir del comercio. No es como que uno diga "capitalismo cero", sino que es sobre el punto en que se rompe.

"PÁJAROS DE VERANO", DE CRISTINA GALLEGO Y CIRO GUERRA (2018)

Acá en el Perú tenemos una ley de cine mala y está en proyecto otra que es peor. No tenemos mucho aliento para la producción, la formación de público, la construcción de una cinemateca. A Colombia, por el contrario, podemos señalarla desde aquí como un ejemplo de políticas de Estado en favor del cine, al punto que el número de películas buenas provenientes de Colombia es apreciable y han llegado al Oscar. Quería que finalmente nos dejes una reflexión sobre el apoyo del Estado a la cinematografía, Cristina.
El sector cinematográfico, incluso en Colombia, es un sector que el resto del sector cultural ve con buena envidia. Ha destacado, es supremamente organizado, pero tiene que ver con que la ley de cine fue hecha por gente de cine, es decir no fue hecha por políticos. Fue hecha por gente de cine, por gestores culturales, por abogados en derechos de autor, que se abrieron espacio para que esta ley fuera una realidad. Creo que los gobernantes no tienen ese camino; o sea, gestionan, sacan tajada y hay corrupción, pero lo que pasó en Colombia es que la ley de cine funcionó porque se hizo además al margen de cualquier interés político, no se puede tocar con el cambio de gobierno. Creo que ustedes ahorita tienen una posición que es súper importante. Para nosotros fue tener ocho años de un presidente que era cinéfilo y que fue quien firmó la ley de cine cuando estaba en el Ministerio de Economía. Hay que aprovechar los gobernantes que tienen y gestionar sus propias leyes, pero la posibilidad de que Colombia haya crecido en estos últimos quince años es porque ha tenido una ley de cine que le ha permitido al sector existir y repetir y tener continuidad, para no estar siempre haciendo primeras películas o únicas películas. La posibilidad de llegar lejos es la posibilidad de explorar el lenguaje.

FOTOGRAFÍA: BÁRBARA PORTELLA MEIGGS

Muchas gracias, Cristina.
¡Vale!

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Sala 18

Las vicisitudes de ver cine en el Perú.